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SAN JUAN XAR. Santuario y reserva natural

Gruta-Santuario de San Juan Xar

Localicazión San Juan XarLa reserva natural de San Juan Xar fue declarada por el Gobierno de Navarra en 1987, ya que aquí encontramos el único bosque autóctono de Carpe (Carpinus betilus) de toda la península Ibérica. Los carpes no son árboles de gran porte. Se les llama también abedulillos, y de hecho pertenecen a la familia de los abedules. Reconoceremos los carpes por su tronco ramificado y liso y por sus hojas alternas y con el margen dentado. Una verdadera rareza para los botánicos. Este bosque, por ser único, tiene un valor incalculable. Una auténtica joya de la naturaleza navarra.

Pero además de esta rareza botánica, San Juan Xar tiene el encanto de ser también un santuario. Y como todo santuario, como todo lugar sagrado, también es un lugar misterioso. En su mismo centro encontramos una fuente milagrosa y una cueva que al mismo tiempo es ermita.

San Juan Xar - senderoPocas veces en mis caminatas he sentido tan perfecta armonía entre lo construido por el ser humano (la gruta-santuario) y la naturaleza. La música de fondo de este asombroso paraje es el correr de la fuente curativa y del río Bidasoa.

La reserva natural de San Juan Xar se encuentra cerca del pueblo de Igantzi, en la comarca de las Cinco Villas. Se puede llegar hasta ella en coche, ya que la carretera NA-4020 pasa junto a este espacio natural.

   

Fuente de San Juan Xar - Igantzi - Cinco VillasLa fuente milagrosa y el santuario de San Juan Xar se encuentran cerca de la carretera, pero la vegetación hace que parezca que nos encontremos en un lugar perdido. El paraje es un umbroso bosque atlántico que parece un hogar de lamias, las ninfas de las aguas de la mitología vasca. A pocos metros del río una fuente de varios caños regala agua fresca y de reconfortante sabor. Se dice que esta fuente tiene propiedades curativas. Aun hoy muchos son los que se acercan al lugar con la fe de ser aliviados de sus dolencias. Por eso vemos muchos pañuelos y paños colgados junto a la fuente.

Pasillo de entrada al santuario de San Juan Xar - Cinco VillasEl agua de la fuente, imparable, se mezcla a los pocos metros en el río cercano (río Latza en la cartografía). Este río tres kilómetros más adelante va a fundir sus aguas con las del Bidasoa.

El ritual de curación es el siguiente: hay que beber primero de todos los chorros de la fuente de San Juan (habitualmente tres, en años húmedos cuatro). Después hay que mojar un paño y frotarlo en las partes doloridas o que precisan curación. El paño hay que dejarlo colgado en las ramas en las cercanías de la fuente. Luego hay que subir al santuario, que se encuentra encima de la fuente, y ponerle una vela a San Juan. Todavía hoy muchas gentes acuden a San Juan Xar, no sólo de los pueblos cercanos, sino de muchos otros lugares. Y no vienen tan sólo a disfrutar de la naturaleza. Vienen atraídos por el santuario y la fama de su poder curativo.

Curiosa tradición, que, muy probablemente, esconde una antigua tradición pagana. Desde la lejana prehistoria son abundantes los santuarios paganos relacionados con el agua que posteriormente han sido cristianizados.

Ante el San Juan-Basajaun de la reserva natural de San Juan XarComo hemos dicho, tras finalizar el rito del agua (agua=vida), subimos al santuario, al que se entra por un estrecho paso protegido por una reja de metal que siempre está abierta. Allí vemos una gruta excavada en su mayor parte de manera artificial. A la izquierda, donde la cueva se hace más profunda, vemos la imagen de San Juan Bautista, con el atributo del cordero a sus pies. La imponente y rústica escultura parece el Basajaun, el señor del bosque de la mitología vasca. Volvemos a encontrarnos con esa mixtura espiritual de lo pagano con lo cristiano.

 

Si tenemos suerte y en el momento de visitar San Juan Xar no hay nadie más que nosotros (como me pasó a mí cuando visité la reserva natural) nos parecerá que estamos en un lugar especial, en un templo con una sacralidad inspiradora y extraña al mismo tiempo, un lugar que llama al respeto y que también nos hace sentir admiración por la naturaleza que lo rodea, naturaleza que aquí es un magnífico escenario.

Al dejar el lugar rodeado de castaños, fresnos, alisos, hayas y de los singulares carpes, sales con la sensación de que aquí tienes que volver. No es fácil alejarse del paraíso…

Ruta senderista para llegar a la Reserva Natural de San Juan Xar desde Igantzi.

© Julio Asunción
julioasuncion@hotmail.com

Localización Reserva Natural de San Juan Xar. Igantzi.

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LA BATALLA DEL PUENTE DE SAN MIGUEL–BERA

Puente  de San Miguel - Bera

Puente de San Miguel - LocalizaciónEl puente de San Miguel de Bera cruza el río Bidasoa en lo que hoy es un apacible paraje. Pero hace 200 años, el 1 de septiembre de 1813 fue el escenario de un duro enfrentamiento armado. Eran los últimos coletazos de la Guerra de la Independencia. Los franceses habían sido derrotados en batalla de Vitoria y el rey intruso, José Bonaparte, llamado por los patriotas Pepe Botella, había huido a Francia. Pero Napoleón intenta dar un vuelco a la penosa situación de sus tropas en España.

Las tropas napoleónicas intentan aflojar el cerco de San Sebastián. Pero son derrotados en la batalla de San Marcial. Toca la retirada. El sueño imperial del pequeño corso se empieza a derrumbar en España. Tras la derrota de San Marcial los soldados franceses ya no van tan marciales (valga la redundancia) como cuando en 1808 entraron en España como si fuera su cortijo. Ahora corren que se las pelan con las tropas españolas e inglesas pisándoles los talones.

Y aquí aparece uno de nuestro protagonistas, el general francés Vandermaesen que dirige a sus tropas en la retirada. La noche se echa encima y el tiempo es espantoso. La torrencial lluvia machaca la moral de los soldados que, para más inri, se encuentran con un río Bidasoa crecido que ahora no pueden cruzar por los vados naturales. El río se ha convertido ahora en una barrera que puede acabar siendo una trampa para los franceses. Hay que buscar un puente para atravesarlo.

Y ahora es el turno del protagonista principal de esta historia. El capitán británico Daniel Cadoux, que, a pesar de ese apellido que denota ascendencia francesa, no tiene especial predilección por las tropas de Bonaparte. Cadoux era el encargado de controlar y vigilar el paso del Bidasoa por el puente de San Miguel de Bera. Para ello contaba con un centenar de hombres de la compañía 95 de fusileros y con unos cuantos paisanos.

El problema fue que Vandermaesen tenía que cruzar el Bidasoa por el puente de San Miguel y que el capitán Capitán Cadoux era disciplinado y bastante cabezón.

En un lado del puente tenemos a un fuerte contingente francés que huye para no quedar copados tras la derrota de San Marcial. Al otro lado del puente poco más de un centenar de hombres encabezados por Cadoux dispuestos a ponérselo difícil a los franceses. Y como escenario una noche de lluvia infernal y truenos que a ratos iban a enmascarar el sonido de los disparos.

Puente de San Miguel desde la orilla de Bera

A los miles de franceses les debió sorprender la presencia de los defensores del puente. Pero más todavía la saña con la que les mandaban plomo descarga tras descarga. La desproporción brutal de fuerzas era contrarrestada por lo estrecho del paso del puente y lo crecido que venía el río que hacía imposible un golpe de mano atravesándolo a nado.

El general Vandermaesen, desesperado, encabezó una de las intentonas de cruzar el puente. No logró su objetivo. Un certero balazo acabó con el general francés, aumentando la confusión de los napoleónicos.

Pero ya se sabe que una bestia herida es peligrosa. El amanecer eliminó una de las ventajas más importantes a los hombres de Cadoux, la oscuridad. La negrura de la noche hacía que los franceses no supieran a ciencia cierta contra qué se enfrentaban. A esto hay que sumar que los refuerzos solicitados por Cadoux no llegaron por la imbecilidad del general inglés John Skerrett, que tenía que haberlos mandado. La bestia herida, el ejército frances en retirada, que se veía pronto cogido entre dos fuegos, con las luces del alba cruzó el puente, no si dejar allí y arrastrados por el Bidasoa a bastantes soldados alcanzados por las últimas descargas de los fusileros británicos.

Viéndose sobrepasados, los defensores tuvieron que abandonar el puente, pero el Capitán Cadoux, que cubría la retirada fue alcanzado y allí dio su vida junto a la mitad de sus hombres.

 

Cadoux defendió el puente de San Miguel hasta el último aliento. Poco habría cambiado el resultado de la Guerra de la Independencia si Cadoux se hubiera retirado, ya que las tropas napoleónicas ya tenían sus días contados en España. Lo más fácil para el bravo capitán era haber huido. Pero es admirable y sorprendente ver dar la vida en cumplimiento del deber. El valor, incluso el valor irracional, es virtud rara que sorprende a la mente materialista del hombre del siglo XXI. Si Cadoux hubiera huido ante tal desproporción de fuerzas seguro que habría vivido unos cuantos años más, pero yo no habría escrito este artículo. En cambio, el temple del capitán británico ante el desigual combate le ha hecho, de alguna manera, vivir para siempre en la memoria. Una placa, levantada en el centro del puente de San Miguel, recuerda al capitán inglés. La placa dice:

Placa a la memoria de Daniel Cadoux - BeraA la Gloria de Dios y a la Memoria del
CAPITAN DANIEL CADOUX
y de sus valerosos cazadores
del regimiento ingles 95
(Rifle brigada)
que murieron defendiendo
este puente el 1 de septiembre de 1813
peleando por la independencia
de España en unión de sus
heroicos compañeros
españoles.

Buena historia para una película.

En este enlace encontrarás una ruta senderista que pasa por el puente de San Miguel y recorre una de las montañas de Bera para visitar un dolmen y un crómlech: Bera-Megalitos de Amargunko lepoa.

© Julio Asunción
julioasuncion@hotmail.com

Localización puente de San Miguel–Bera

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- Batalla del puente de San Miguel. Bera

PUENTE DE LA MAGDALENA. Pamplona

Puente de la Magdalena - Pamplona

Puente de la Magdalena  - Localización El puente de la Magdalena es el puente más hermoso de Pamplona. Está declarado Bien de Interés Cultural y Monumento Histórico Artístico. Su origen es románico. Fue construido en el siglo XII y posteriormente modificado en tiempos góticos (siglo XV). La última restauración data del año 1963. Se asemeja, en pequeño, a uno de los mejores puentes medievales de Europa que se encuentra también en Navarra: el puente medieval de Puente la Reina.

El nombre le viene del barrio donde se encuentra, el barrio de la Magdalena.

El puente de la Magdalena cruza el río Arga en un bello entorno, el Parque de la Tejería. Hay un detalle que da todavía más importancia al puente de la Magdalena: es la puerta de entrada del Camino de Santiago en Pamplona.

Puente de la Magdalena - CruceroA lo largo de los siglos, millones de peregrinos han atravesado las aguas del Arga por este antiguo puente. En la Edad Media, los peregrinos, tras haber cruzado el Pirineo llegaban a la ciudad, donde podían tener el descanso, la seguridad y los servicios que difícilmente podían encontrar en otros lugares. Hoy los peregrinos siguen llegando a Pamplona por el Puente de la Magdalena. Al mediodía empiezan a llegar procedentes de Zubiri o Larrasoaña. En una de sus orillas un crucero con una imagen de Santiago les recibe. La imagen esta descabezada. Esperemos que pronto se restaure. No es bueno que un peregrino tenga “poca cabeza”. En lo más alto del crucero hay una imagen de María y el Niño. ¿Cuántos peregrinos habrán visto pasar?

Tras el puente de la Magdalena está Pamplona, “la primera del Camino”. Atrás quedó la aspereza y la belleza del Pirineo. Por delante queda la esperanza, la aventura, la vida. Es el caminar del peregrino.

 

© Julio Asunción
julioasuncion@hotmail.com

Localización puente de la Magdalena. Pamplona

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- Puente de la Magdalena

PUENTE DE MILUCE. Pamplona

Puente de Miluce
 
Puente de Miluce - Localización
El puente de Miluce es uno de los puentes medievales que atraviesan el río Arga en Pamplona. Tras el paso de este puente, el río más navarro (es el más largo que nace y muere en la Comunidad Foral) se despide de la ciudad de Pompeyo.
En este lugar ocurrió uno de los acontecimientos más luctuosos que se recuerdan en Pamplona. El rey Carlos II el Malo, haciendo honor a su nombre, colgó en el puente a cuatro caballeros navarros que se habían opuesto a sus arbitrarias decisiones y a pagar los abusivos impuestos que sufragaban la política demencial de este rey.
Carlos II era uno de los reyes de las dinastías francesas que vinieron tras la muerte del rey Sancho el Fuerte. Una desgracia para Navarra. Estos reyes de origen francés miraron más hacia el otro lado de los Pirineos que hacia los intereses del antiguo Reino de Navarra. Les preocupaban más sus condados franceses y, a Carlos II en particular, la posibilidad de llegar a ser rey de Francia.
Carlos II no consiguió su propósito. Es más, el apelativo “el malo” parece que se lo pusieron los mismos franceses dada la “lata” que dio allí para conseguir su inalcanzado propósito. Mantener esas aspiraciones al trono frances y a los ejércitos que las apoyaban costaban dinero. Mucho dinero. Y aquí el bueno (perdón quise decir el malo) de Carlos II, no dudaba en desangrar Navarra.
Si a esto le añadimos la querencia de estos reyes por rodearse en la corte de franceses, pasándose los fueros navarros por salva sea la parte, tenemos un cóctel explosivo que llevó a episodios tan trágicos como la guerra de la Navarrería, que destruyó Pamplona o, en tiempos de Carlos II, el ahorcamiento de varios caballeros a los que hay que suponer que estaban hasta la misma coronilla, por no decir otra cosa, del monarca.
 
Puente medieval de Miluce - Pamplona
 
Y es que el hacer oposición en esos tiempos de hierro no era nada fácil. La lengua protestona de los caballeros navarros acabó colgando exánime de sus bocas. De esta trágica estampa viene la leyenda de que el puente se llama de “miluze” de mihi luze, que significa “lenguas largas” en euskera. Parece que el puente se llamaba así con anterioridad a los ahorcamientos de los caballeros por Carlos II el malo. Por esto se piensa que el nombre no tiene relación con los ahorcamientos. Aquí me gustaría exponer otra hipótesis. Podría ser que el nombre del puente venga efectivamente de mihi luze, “lenguas largas”, y que se debiera a unos ahorcamientos anteriores a los del Carlos II del malo. No sería extraño que el lugar se hubiera utilizado con anterioridad para otros ajusticiamientos. Quizás las víctimas de esos ahorcamientos anteriores no fueran tan renombrados como los caballeros ejecutados por Carlos el malo. Pudieron ser meros ladrones, asesinos y otros delincuentes. Estos ajusticiamientos no habrían dejado huella en la historia, al contrario que el de los caballeros de 1351.
Hoy el puente de Miluce, casi en las afueras de la capital, es el puente más desconocido de Pamplona. El entorno donde se encuentra es un lugar apacible, con el río Arga creando una bella estampa. Pero el lugar guarda esta historia trágica, donde la soga acabó silenciando a varios navarros que no estaban conformes con un rey que pensaba más en sus intereses en Francia que en los de Navarra.
 
- Ruta senderista del puente de Miluce.
              
 
 

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Localización Puente de Miluce–Pamplona

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- Puente de Miluce

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